I
—Oiga, le juro que se lo dije: “Menchaca, tío, baja el pedal, que vas como una moto…” Y él, nada, un queme de la hostia, que si hija de puta, que si hacerme esto a mí, que la tenía como a una reina… De vez en cuando sacaba el puño por la ventanilla y le [...]